La existencia.
¿Qué somos despreciables como una migaja de pan en medio del mar, cuyo oleaje nos lleva y nos trae según la regla? Pensando de esta forma somos el sin sentido.
Si nos diéramos cuenta de que alrededor de esta cósmica existencia nosotros somos individuos insignificantes seriamos capaces de amar los riesgos.
¿Cuánto demanda tener una mirada mucha más profunda acerca las cosas? Nada, solo un poco de tiempo que hacen a uno no aferrarse al motín que proyecta encarcelamiento. No somos nadie, sin embargo no se es capaz de caminar descalzo en medio de la urbe, no se es capaz de decir no, no se es capaz de renunciar a lo que creemos que es “lo todo” para buscar y aceptar “otro todo”, no se es capaz de sonreír en un velorio, no se es capaz de danzar entre artilugios humanos, no se es capaz de revolcarse con ropa blanca sobre césped húmedo, no se es capaz de preguntarse a uno mismo si es feliz y responder con rotunda negación que no, no se es capaz de volver sin tener que dar explicación, no se es capaz de amar sin ser correspondido, no se es capaz de tolerar un silencio, no se es capaz de… todo esto y mucho más, solo porque queda mal.
Colaboración para "Punto Azul" Fanzine. 2014