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                                             La existencia.

¿Qué somos despreciables como una migaja de pan en medio del mar, cuyo oleaje nos lleva y nos trae según la regla? Pensando de esta forma somos el sin sentido.

Si nos diéramos cuenta de que alrededor de esta cósmica existencia nosotros somos individuos insignificantes seriamos capaces de amar los riesgos.

¿Cuánto demanda tener una mirada mucha más profunda acerca las cosas? Nada, solo un poco de tiempo que hacen a uno no aferrarse al motín que proyecta encarcelamiento. No somos nadie, sin embargo no se es capaz de caminar descalzo en medio de la urbe, no se es capaz de decir no, no se es capaz de renunciar a lo que creemos que es “lo todo” para buscar y aceptar “otro todo”, no se es capaz de sonreír en un velorio, no se es capaz de danzar entre artilugios humanos, no se es capaz de revolcarse con ropa blanca sobre césped húmedo, no se es capaz de preguntarse a uno mismo si es feliz y responder con rotunda negación que no, no se es capaz de volver sin tener que dar explicación, no se es capaz de amar sin ser correspondido, no se es capaz de tolerar un silencio, no se es capaz de… todo esto y mucho más, solo porque queda mal.

Colaboración para "Punto Azul" Fanzine. 2014

Todo surge a través de un interrogante: en tiempos pasados ¿Qué había sobre estas tierras? La respuesta obtenida con frecuencia se limitaba a un simple “nada”. ¿Esto era realmente así? Si nos remitimos al 7000 a.C podremos afirmar que no existía “la nada”, estas tierras eran habitadas por los tehuelches y hoy podemos acercarnos a esa realidad pasada a través de sus miradas que fueron capturadas por medio de fotografías, las cuales quedaron como vestigios para no olvidar que el horizonte no estuvo siempre solo frente nuestro. Miradas olvidadas es reminiscencia, es un juego entre el pasado y el presente, es una colisión entre olvido y recuerdo, es detenernos por un instante frente a un símbolo tan cotidiano como lo es una señal de tránsito que nos dicta un contramano, una forma de advertencia, de sugerirnos que el camino no necesariamente nos conduce hacia delante, por lo que hará voltearnos y enfrentarnos con la profundidad de otros ojos y entender que en el ayer, en el hoy y en el mañana, siempre el horizonte es el mismo. 

 

 

Texto curatorial "Miradas Olvidadas", intervenciones urbanas Emiliano Nuñez. 2014.

Espejo

Me he mirado al espejo, no ví nada,

solo la sombra de mi sombra que muere

en el reflejo de la ocurrente vida.

Me engañaron al decir que a través de esa mirada

podría reconocerme y convencerme de que existo.

El mundo no me respira, simplemente da vueltas

arrededor de mi repeliento mi aliento,

la única prueba supletoria, válida para el contrato con mi muerte.

Estoy.

Pertenezco a un teatro ambulatorio,

en donde los personajes prefieren ser ecos de la nada

y desvanecerse en el vacío. 

Poema seleccionada por Editorial Dunken para participar de la antología "Vestigios de la Vida". 2016

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